lunes, 16 de enero de 2012

EL TIEMPO ORDINARIO

 
"En ti vivimios, nos movemos y existimos; y todavía peregrinos en este undo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que oseemos ya en prenda la vida futura, pues esperamos gozar la Pascua eterna, porque tenemos las primicias del Espíritu por el que resuitase a Jesús de entre los muertos"      
Prefacio VI dominical T. O.


Te invito a aprovechar este Tiempo Ordinario con gran fervor, con esperanza, en las virtudes teologales. Es este tiempo de gracia y salvación. Encontraremos a Dios en cada rincón de nestro día. Basta tener los ojos de fe para decubrirlo, no vivir miopes y encerrados en nuestro egoísmo y probelas. Dios va a pasar por nuestro camino. Y durante este tiempo se desvive llebando la salvación a todos, terminando el día rendido a los pies de su Padre, que le consuela y le llena de infinito amor, de ese amor que al día siguiente nos comunicará a raudales. Si no nos entusiasmamos con el Cristo apóstol, lleno de fuerza, de amor y vigor... ¿con quién nos entusiasmaremos?


     Así también nosotros debemos buscar crecer y madurar en la fe, nuestra esperanza y nuestro amor, y sobre todo, cumplir con el gozo de la Voluntad Santísima de Dios. Esta es la gracia que debemos buscar e implorar de Dios durante estas 33 semans del Tiempo Ordinario.

     El tiempo ordinarioa desarrolla el misterio pascual de un modo progresivo y profundo; con mayor naturalidad queotros tiempos litúrgicos, para la mistagógia de los bautizados y confirmados que acuden cada domingo a celebrar la eucaristía, este timepo significa un programa continui de peneración en el misterio de la salvación siguiendo la existencia humana de Jesús a través de los evangelios, contenido pricnicpal y esencial de la celebracón litúrgica de la Iglesis.

     La peculiaridad el tiempo ordinario no consiste en construir un verddero periodo litúrgico en el que los domingos guardan una relación especial enre sí en torno a un aspecto determinado del misterio de Cristo, como en otros tiempos del año litúrgico. Su valor consiste en formar con sus tretinta y tres o treinta y cuatro semanas una continua celebración a partir del episodio del bautismo del Señor, para recorrer paso a paso la vida de la salación revelada en la existencia de Jesús... (Continuará.....)